Durante 2022, desapareció el dinero de las cajas chicas de los institutos de menores

Los institutos de menores funcionan bajo la órbita del ministro Andrés Larroque.

Desde la asunción como ministro del dirigente de La Cámpora Andrés “Cuervo” Larroque, las denuncias parecieran acumularse. A las alertas por el consumo de marihuana y pastillas entre los internos, se le sumó una baja de salarios y la desaparición del dinero de las cajas chicas.

Los trabajadores de los institutos penales juveniles de la provincia de Buenos Aires, que sufrieron durante décadas el desgano y el olvido de las gestiones bonaerenses, denunciaron haber caído durante la gestión del ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires, Andrés “Cuervo” Larroque, a una suerte de inframundo de drogas y corrupción que difícilmente impliquen la recuperación de los adolescentes.

“Los casi tres años de gestión de Larroque destruyeron lo poco que quedaba de los institutos penales de menores”, aseguraron trabajadores del área a REALPOLITIK. En efecto, los conflictos gremiales y la desaparición del poco dinero del que disponen las reparticiones se volvió una constante.

Tras un acuerdo entre bambalinas que involucró a La Cámpora y a los delegados de ATE en el Organismo Provincial de Niñez y Adolescencia, las autoridades bonaerenses decidieron quitarles a los trabajadores las históricas bonificaciones por peligrosidad y por “instituto de menores”, reemplazándola por una única bonificación que, en los hechos, representa una reducción salarial.

HORAS EXTRAS

Dado los bajos salarios del rubro, para alcanzar la canasta básica los trabajadores usualmente realizan horas extras, que según un acuerdo histórico con las autoridades del OPNyA, se pagaban en forma regular durante los primeros veinte días de cada mes.

Sin embargo, durante los últimos dos años y medio, dichos pagos se han vuelto irregulares y menos frecuentes, arrastrando a los trabajadores a una situación de constante administración de la escasez. “Se violan nuestros acuerdos más básicos y elementales, arrastrándonos a la pobreza y la marginalidad”, aseguraron.

EL MISTERIO DE LAS CAJAS CHICAS

Con los edificios que albergan a los adolescentes en estado deplorable, los institutos contaban usualmente con una caja chica, compuesta de un pago mensual que oscila entre los 20 y los 50 mil pesos, para enfrentar gastos corrientes.

En efecto, se ha denunciado en numerosas oportunidades la falta de calefacción durante los meses de invierno, la falta de luz en áreas clave, una cantidad insuficiente de colchones, mala calidad en las comidas y el mal funcionamiento de escuelas y talleres.

Mes a mes, los institutos afrontar gastos corrientes de farmacia, librería, papelería y ferretería, entre otros. Por lo general y desde hace años, los institutos cobran mensualmente una suma fija en concepto de caja chica para afrontar esos gastos.

La caja chica consiste de un gasto que difícilmente resulte representativo para la gestión de Andrés Larroque: 50 mil pesos mensuales para los institutos más grandes y 20 mil para los más pequeños. A pesar de ello, sólo se ha cobrado dos veces en lo que va del 2022.

¿Qué ocurrió con el resto del dinero? Los hechos de corrupción y la desidia a la que ha caído el Organismo Provincial de la Niñez y Adolescencia parecieran no tener fin, y la gestión de Larroque pareciera prometer un 2023 que difícilmente sea feliz para los chicos que buscan recuperarse y reinsertarse exitosamente en la sociedad. (www.REALPOLITIK.com.ar)